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sábado, 15 de agosto de 2026

Boletín Caminos de Hierro en Bahía Blanca Nº 133, jul - ago 2026,

 

 

CAMINOS DE HIERRO EN

BAHIA BLANCA

                                                                                          

Ferrocarril Pago Chico  

Nº 133

Caminos… es una publicación creada en marzo de 2000,

por Héctor F. Guerreiro en Bahía Blanca - Bs As - Argentina.

Año XXVII   jul –  ago  2026

BoletínCaminosdeHierro.blogspot.com

En este boletín: Silos y elevadores de granos del FCS en Ingeniero White, Bahía Blanca.

Elevador Central (Nº 3) de 80.000 tons.


Silos y elevadores de granos del FCS en Ing. White, Bahía Blanca.

Los alcances de la ley Nº 3334, que  aprobaba el contrato de  construcción de la línea de Bahía Blanca a Neuquén autorizaba, además, al F.C.S., la  realización de ampliaciones en los muelles de Ing. White.

Dentro de ese marco legal, el representante del F.C.S., Fernando D. Guerrico, en abril de 1.928, somete a la aprobación del Gobierno Nacional un proyecto para construir un elevador de granos de 80.000 toneladas de almacenamiento, con las modificaciones y ampliaciones de los desvíos existentes que habrían de servirle, así como un nuevo muelle de atraque a efectos de aumentar las facilidades de embarque.

Por decreto del 09 de octubre de 1.928, se aprueba el plano de ubicación, memoria descriptiva y presupuesto, autorizándose al F.C.S. la ejecución de las obras referidas.

La firma Henry Simon Limited, fue la que realizó el proyecto del gran elevador, designado como Nº 3; los Nº 1 y Nº 2 correspondían a los silos y elevadores de chapa habilitados entre 1.908 y 1.909.

 

Construcción del elevador central.

El complejo descansaría, debido a la inestabilidad del suelo, sobre 5000 pilotes de hormigón armado según el sistema “Vibro”.

Estos pilotes se colocaban de la siguiente forma: se enterraba hasta la tosca un tubo de acero (provisto de una punta desmontable de acero fundido), dentro del cual se colocaba la armadura de acero  del pilote; luego, se procedía a verter el hormigón que era convenientemente apisonado para permitir retirar, a su vez, el tubo y para que el desplazamiento de la mezcla ocupara el espacio liberado por aquel.

Por ese método, con tubos de 0,360 m. de diámetro interior se obtenían pilotes de  0,445 m. de diámetro.

Sobre los  pilotes sería construída una platea de hormigón armado, de espesor variable (entre 0,40 a 1,40 mts.), sobre la cual se levantarían las distintas secciones del elevador.

La construcción se efectuó en terrenos ganados al mar, rellenados con el material  refulado (arena y tosca) del dragado de las dársenas del nuevo muelle, tarea que efectuaba el F.C.S. con dragas propias.

La empresa encargada de las obras de hormigón armado fue Christiani y Nielsen, con casa matriz en Copenhague, y oficinas en Sarmiento 722 de Buenos Aires.

Las instalaciones del gran elevador estaban compuestas por un serie de silos de hormigón armado de 80.000 tons. de capacidad total, con dispositivos para la descarga de 24 vagones a la vez, de 45 tons. de capacidad cada uno, pudiendo aumentarse, si la operación así lo requería, hasta 48 vagones del mismo tonelaje.

Completaban las instalaciones un  conjunto de elevadores y un sistema de cintas transportadoras mecánicas que llegado el caso  permitirían el embarque de hasta 6000 tons. hora.

Dentro del galpón de recepción había  un total de 48 tolvas, o sea 8 debajo de cada una de las 6 vías, de las cuales 24 tolvas podrían funcionar simultánea y normalmente.

Después de vaciar los vagones en las tolvas, el grano era conducido por medio de cintas transportadoras y entregado a los elevadores de recepción.

Cada cinta y cada elevador tenía una capacidad de 500 tons. por hora y alimentaba una balanza a tolva con capacidad de 45 tons. por pesada, o sea el contenido de un vagón, de ésta el grano era enviado a cualquiera de los silos de depósito, a las 14 cintas de embarque o a las instalaciones de limpieza.



Elevadores de hormigón durante su construcción. Foto colección Ferrowhite.

Las instalaciones de limpieza principales, en número de dos, tenían 500 tons. de capacidad, y contaba cada una con 10 máquinas limpiadoras de grano Carter – Sirio, que quitaban la avena silvestre, impurezas grandes y el polvo liviano, con 85 tons. hora de capacidad cada una.

Se contaba además con 12 despuntadoras Monitor Nº 11, de 25 tons. hora de capacidad, cada una.

La entrega de granos a los depósitos de almacenaje era efectuada por medio de 6 cintas transportadoras de distribución principales, cada una dotada de dos carros volcadores, accionados por electricidad.

Se instalaba, además, un sistema para la recolección y eliminación de polvo.

El edificio del depósito principal de granos, consistía en 108 silos circulares, con 470 tons. de capacidad cada uno y 88 silos intermediarios de 120 tons. cada uno.

En la sección manipuleo habría tambien 70 silos circulares, y 60 intermediarios para depósito, de unas 20000 tons. de granos, todo esto representaba una capacidad total de almacenaje de 80000 toneladas de granos.

De las 14 líneas de cintas transportadoras de granos, algunas fueron prolongadas en una galería alta (aérea) de chapa, que conectaría el elevador central con los elevadores de chapa Nº 1 y Nº 2, existentes.

Otras cintas fueron  llevadas, también en forma elevada, a lo largo del nuevo muelle de atraque, de 280 mts. de longitud, para la operación de cuatro vapores.

Toda la instalación funcionaba con energía eléctrica, lo que implicaba la utilización de numerosos motores independientes, todos ellos debidamente protegidos del polvo.

El nuevo elevador fue inaugurado el 11 de junio de 1.932, el vapor Mondaley, consignado a la casa Dreyfus, fue el primero en cargar cereal en las nuevas instalaciones.

La operatoria de carga era la siguiente:

Los vagones cargados entraban por gravitación al galpón de recepción, de 6 vías, donde se procedía a la apertura y vaciado de las bolsas. Estas estaban provistas de tarjetas de colores, para su posterior identificación, y se juntaban en atados que cargados en ganchos se remitían a un sitio de almacenamiento.

Abierta la bolsa el cereal caía sobre las tolvas bajo las vías.

Al ser abiertas las tolvas, antes mencionadas, el cereal, de cada vagón, era transportado hasta las norias que lo elevaban a las tolvas situadas arriba de las balanzas, donde era registrado su  peso, y luego enviado a cualquiera de las seis cintas distribuidoras, o antes de ser efectuada esta operación, podía ser remitido a cualquiera de los dos grupos de separadores Carter,  para su limpieza.

Se enviaba el cereal de cada cinta distribuidora a cualquier sitio de la sección Manipuleo o sección Principal, dentro de la sección servida por cada cinta.

Se podía enviar, alternativamente, el cereal de cada cinta distribuidora a un silo de embarque directo.

De cualquier silo de la sección Manipuleo o de la Principal se podía mandar cereal a un vapor atracado, a los elevadores 1 y 2, a cualquier otro silo, o a las máquinas limpiadoras secundarias y luego a cualquier otro silo.

De diferentes silos se podía enviar el cereal a alguno de los grupos separadores Carter y luego a otro silo cualquiera.

El gran elevador contaba con equipos aspiradores de polvo, éste se originaba en el manipuleo de los cereales, y la concentración del mismo en la atmósfera del elevador podía tornarse peligrosa (hasta el punto de causar explosiones), de ahí la necesidad de eliminarlo.

Estos equipos estaban formados por:

8 instalaciones de cañerías, cada una con numerosos ramales.

8 ventiladores grandes (de 20 a 50 HP) conectados a las cañerías mencionadas.

4 ventiladores grandes absorvedores del plantel Carter.

24 ciclones en conexión con los 12 ventiladores antes nombrados y las 12 despuntadoras Monitor.

1 ventilador de 50 HP para recibir basura de los ciclones de arriba y despachar rasta.

1 ciclón incinerador.

Las comunicaciones y mensajes necesarios para las tareas, a efectuar por el personal, en el elevador consistía de:

Instalación de señales de lamparitas eléctricas de varios colores.

4 cabinas de señaleros, en conexión con la instalación arriba mencionada.

35 teléfonos internos

Instalación neumática para despachar tarjetas codificadas entre varios puntos.

La gran usina del Castillo, de Empresas Eléctricas de Bahía Blanca, que había sido construída al mismo tiempo que el gran elevador, estaba destinada, fundamentalmente, a proporcionarle la energía necesaria.

El aporte de energía se hacía, desde la usina, por 4 cables trifásicos que proporcionaban 7000 voltios.

El complejo contaba con un edificio para subusina, en un sitio aparte del cuerpo general de los elevadores.

La subusina estaba formada por 3 trafos de 2800 kva. cada uno, para fuerza motriz, y 2 trafos de 100 kva. cada uno, para iluminación.

Había además 33 paneles de control de circuitos.

Una instalación semejante, como lo era el gran elevador, no podía dejar de tener un plantel de protección contra incendios, constituído por:

12 instalaciones de rociadores automáticos tipo Phoenix, con un total de 6000 rociadores.

303 baldes con agua distribuídos entre los pisos del elevador.

Instalación de cañerías con hidrantes dentro y fuera del edificio.

Bomba de agua de 135 HP para la instalación de rociadores, y dos bombas de agua de 65/80 HP para servicio de los hidrantes.

El movimiento de los trabajadores en los distintos niveles se realizaba por ascensores, entre los que figuraba uno, de tipo continuo, formado por una correa vertical sin fin con pequeñas plataformas individuales, que permitían el rápido descenso o subida de los empleados.

Tambien se utilizaban ejes deslizadores en los pisos en que se realizaban operaciones sucesivas que exigían el traslado rápido de uno a otro piso.

El funcionamiento del gran elevador estaba bajo la dirección del Departamento de Tráfico del F.C.S. en el control del movimiento de cereales, y bajo la dirección del Departamento de  Mecánica del F.C.S. para lo que se relacionaba con la marcha de la maquinaria y reparaciones.

A la fecha de inauguración eran representantes locales del Superintendente de Tráfico el sr. H.H. Jones con los ayudantes sres. Hopwod y Langford y del Ingeniero Mecánico en Jefe del F.C.S., el ing. A. J. Garratt con los sres. Leslie y Woodward, de ayudantes.

La obra del gran elevador del F.C.S. en Ingeniero White no estuvo excenta de dificultades, sobre todo al declararse una huelga de  obreros, a poco de haberse iniciado los trabajos. Huelga que desencadenó trágicas consecuencias.

Para el mes de noviembre de 1.929, la zona de obras del gran elevador estaba desplegada desde el puente La Niña hasta los elevadores de chapa.

Hacia el este estaban ubicados los depósitos de áridos y la planta donde se elaboraba el hormigón, que era llevado en vagonetas al sitio de vaciado.

En la parte sud se realizaban las excavaciones del sótano de recepción de cereales de unos 150 mts de largo por 40 de ancho y 5,50 mts. de profundidad.

Junto a esta obras se estaba erigiendo uno de los montacargas para la distribución del hormigón    (los elevadores tendrían unos 75 mts. de altura).

Además dos martinetes a vapor estaban efectuando la colocación de pilotes.

El ingeniero Alfredo Zech era el director de la obra secundado por el ing. Enrique Strangen, y además había 2 ing. de sección, 8 capataces y  varios sub-capataces.

En este contexto de obra, alrededor de 500 obreros, de la contratista Christiani y Nielsen, presentan a la misma un pliego solicitando mejoras en las condiciones de trabajo.

Al no recibir respuesta de la empresa los obreros se declaran en huelga, no obstante, algunos de ellos continúan en los trabajos bajo protección policial.

Hasta este momento había tres turnos de tareas, el  nocturno es suspendido por la empresa, al iniciarse la huelga.

Los huelguistas deciden en Asamblea, seguir con el paro hasta conseguir las mejoras solicitadas.

El 05 de diciembre un obrero que trabajaba en las obras, luego de terminar su jornada laboral, es detenido por un huelguista que le aplica una puñalada en el abdomen causándole la muerte.

Otros obreros, no adheridos al paro, sufren distintos ataques.

El día 21 de diciembre el ingeniero Strangen, de origen danés, al retirarse del lugar de las obras en su vehículo, es atacado a disparos por Mariano Mur, de origen español, que le ocasiona graves heridas a raíz de la cuales muere a los pocos días.

El atacante justifica su accionar por lo mucho que el Ingeniero había hecho sufrir a los trabajadores en huelga, según él.

Es de hacer notar que Mur no formaba parte del plantel de obreros del elevador y había llegado hacía muy poco tiempo a la ciudad de Bahía Blanca, en busca  de trabajo.

Uno de los titulares de la firma, el ing. Nielsen, al llegar a Bahía Blanca para interiorizarse del estado del herido, se encuentra con la noticia  del fallecimiento de éste, por lo que, en acuerdo con el F.C.S., decide la paralización de las obras por tiempo indeterminado.

El dr. Valentín Vergara, vecino de la ciudad de Bahía Blanca, y a la  sazón, gobernador de la provincia de Bs. As., ofrece su mediación, por intermedio del Jefe de Policía, de la Provincia, a efectos de solucionar la situación para la pronta reanudación de la obras.

Por ese motivo se realiza en Bahía Blanca una reunión, el día 03 de enero, en la que participan:

El jefe de policía, Guillermo Gonzalez, el ing. Nielsen, de la empresa contratista, el sr. Coleman, por el F.C.S., y un grupo de cinco obreros designados por Asamblea.

Luego de esta reunión el Jefe de Policía envía al gobernador el siguiente telegrama :

“Después de prolongada conferencia quedó resuelto conflicto de obreros empresa Christiani y Nielsen con la intervención eficaz del sr. Arturo Coleman y la buena voluntad puesta de manifiesto por el sr. Nielsen, de la firma constructora, así como de la comisión de obreros con quienes traté el conflicto.” 

El pliego aceptado por las partes estaba referido al aumento de los jornales, en sus distintas categorías,  duración de la jornada laboral, horas extras, pago quincenal en efectivo, seguro por accidentes de trabajo, etc.

Al parecer el Jefe de Policía era demasiado optimista, ya que al realizarse una nueva Asamblea de obreros ésta pide el agregado de un nuevo artículo, donde se solicitaba:

…“Todos los constructores que firmen el pliego se comprometen a trabajar con personal federado, con preferencia o preferentemente... todos los constructores deben admitir en sus obras a los que trabajaban antes de producirse el conflicto...”

Los representantes de la empresa danesa envían el nuevo petitorio de los obreros, para consulta del directorio de la misma.

El ing. Nielsen en reunión con el gobernador le notifica que aceptará el pliego de los obreros con ligeras modificaciones.

Para mediados de enero de 1.930 representantes del comercio de ing. White envía notas a la empresa contratista, a los obreros y al Jefe de Policía a efectos de solucionar el conflicto para la prosecución de las obras, ya que dicha paralización estaba afectando el comercio local.

La contratista informa que solamente reconoce el acuerdo tratado el 03 de enero el  que, finalmente, es aceptado por los obreros.

Para el 07 de febrero de 1.930 las obras se reanudaron en forma normal.

A fines de ese año se encontraban  trabajando en las obras, unos 700 obreros.

El costo total del elevador se estimó en 1.000.000 de libras esterlinas, de las cuales 800.000 costaban las instalaciones y maquinarias.

El F.C.S, en la Exposición de Artes e Industrias Británicas, que tuvo lugar en Bs. As. en el año 1.931, presentó una maqueta, a escala, del elevador, también se representaba la playa ferroviaria y la sección del muelle de embarque.

 

De:  Los Ferrocarriles en Bahía Blanca 2, FCS – FCRPB, Héctor F. Guerreiro, 2011. 


Consideraciones generales sobre el Elevador Central

Fuente: The Dock and Harbour Authority, junio de 1933; Traducido del paper original (en https://archivoferroviario.com.ar/,)  con Google Traductor.

El enorme silo que la firma Henry Simon Ltd. (de Cheadle Heath, Stockport) ha construido y equipado en Ingeniero White, Bahía Blanca (Argentina), para la Buenos Aires Great Southern Railway Company, ha sido terminado y puesto en marcha con éxito, y la instalación ha sido recibida formalmente por la compañía ferroviaria (F.C.S.).

El silo, que cuenta con una capacidad de almacenamiento de 80.000 toneladas de grano es el más grande de Sudamérica y su equipamiento es, sin duda, el más completo del mundo.

La instalación puede recibir 1.000 toneladas de grano por hora y cargar simultáneamente seis buques oceánicos a un ritmo de 1.000 toneladas por hora cada uno; estas instalaciones de carga no tienen parangón en ningún otro silo.

La construcción y el equipamiento del silo de granos se llevaron a cabo bajo la supervisión del propio equipo de ingenieros de Henry Simon y con mano de obra local; toda la maquinaria se fabricó en sus instalaciones de Cheadle Heath, generando así una cantidad considerable de trabajo para la mano de obra británica durante más de dos años.

El pedido del nuevo silo y del equipo de manipulación de granos fue el resultado directo de un informe elaborado para la compañía ferroviaria Buenos Aires Southern Railway por el ingeniero de Henry Simon, el Sr. C. P. Kininmonyh, sobre las instalaciones de manipulación de granos en Bahía Blanca y los métodos necesarios para agilizar dicho proceso en ese puerto.

La compañía ferroviaria aceptó el informe, decidió llevar a cabo las nuevas obras propuestas y encargó a Henry Simon, Ltd. la construcción del nuevo silo y el suministro de todo el equipo de manipulación de granos requerido.

La nueva instalación comprende un silo de hormigón armado con capacidad para 80.000 toneladas, dotado de instalaciones excepcionales para la descarga de vagones ferroviarios, extensas galerías de transporte y un nuevo muelle de carga con capacidad para cuatro grandes buques.

El proyecto ha supuesto una inversión superior a 1.000.000 de libras correspondiendo a la firma Henry Simon, Ltd. una parte de la obra valorada en bastante más de 800.000 libras.

Las instalaciones mejoradas de almacenamiento y la planta de carga agilizarán el trasbordo de granos a los buques y acelerarán el manejo de la cosecha en su totalidad.

El nuevo sistema de silos ofrece las instalaciones más completas para la exportación de granos y sitúa definitivamente a Bahía Blanca a la vanguardia como puerto de carga cerealera.  El nuevo complejo de silos se ha construido en Ingeniero White, en una ubicación estratégica para conectarse con las dos instalaciones existentes (silos y elevadores Nº 1 y Nº 2 ).

El edificio se divide en tres secciones principales:

La torre de operaciones,

El edificio principal de almacenamiento 

La torre de embarque.

El edificio principal de almacenamiento tiene capacidad para unas 60.000 toneladas de grano, mientras que la torre de operaciones puede albergar 20.000 toneladas.

La torre de operaciones mide aproximadamente 210 pies de largo por 100 pies de ancho, con una altura máxima de 220 pies.

Debajo del segundo piso se ubican 126 silos de hormigón para el almacenamiento de grano; el equipamiento incluye elevadores de recepción, seis básculas de 50 toneladas y una amplia variedad de cintas transportadoras y elevadores destinados al transporte y movimiento del grano, así como a su traslado hacia el edificio principal de almacenamiento y hacia las cintas de carga.

En esta sección también se ubican las instalaciones completas de limpieza y un sistema de recolección de polvo.

Elevador Central vista lateral

El edificio principal de almacenamiento, de 220 pies de largo y 167 pies de ancho, comprende un bloque de 196 silos que se integra con la segunda planta —o nivel superior de los silos— del edificio de operaciones. Se dispone de la maquinaria necesaria para la manipulación del grano tanto por encima como por debajo de los silos.

En el edificio de despacho, de aproximadamente 220 pies de largo por 50 pies de ancho, se encuentran los elevadores y las básculas de despacho, así como las líneas de cintas transportadoras de despacho que conectan con las instaladas en las galerías aéreas de acero. Las cintas transportadoras de las galerías enlazan el nuevo silo con los silos existentes y con el nuevo muelle.

Silo y galerías de descarga

Todo el grano que se gestiona en Bahía Blanca llega al puerto por ferrocarril, hasta mediados de 1940 en que entró el primer camión al elevador con carga de cereal

El nuevo silo ha sido diseñado para combinar dos objetivos principales:

1.- Concentrar en un solo punto, en la medida de lo posible, la mayor parte de la descarga de los vagones ferroviarios que transportan grano al puerto, a fin de evitar las complejas operaciones de maniobra y clasificación que anteriormente resultaban necesarias.

2.- Proporcionar instalaciones independientes para las empresas de almacenamiento y expedición, si fuera necesario.

Para atender el primero de estos requisitos, se dispone de una amplia nave de descarga atravesada por seis vías férreas; bajo cada vía se sitúan ocho grandes tolvas de hormigón, sumando un total de cuarenta y ocho. Cada tolva mide 39 pies de largo por 20 pies de ancho y tiene capacidad para 50 toneladas de trigo. Seis cintas transportadoras trasladan el grano desde las tolvas hasta los seis elevadores principales de recepción del silo. La apertura y el cierre de las compuertas de las tolvas se controlan desde dos cabinas situadas en el extremo sur del sótano; un sistema de enclavamiento impide que se abra más de una compuerta a la vez y señala automáticamente el envío de la carga a las básculas de recepción del silo.

Existen tres potentes mecanismos de tracción de diseño especial, capaces de arrastrar hacia el interior de la nave de descarga ocho vagones cargados de 45 toneladas y, simultáneamente, empujar hacia fuera otros ocho vagones vacíos.

Estas operaciones pueden controlarse desde cualquier punto de la nave.

Se emplean diez cabrestantes eléctricos para organizar y preparar los vagones vacíos para su retorno al interior del país.

Cada uno de los seis elevadores de recepción (con capacidad de 500 toneladas) situados en el edificio de operaciones descarga el grano en una tolva de pesaje de 50 toneladas —hay seis en total— o, alternativamente (mediante una de las tres cintas transportadoras reversibles de transferencia), en una de las básculas situadas al otro lado del edificio. En conjunto, ambas básculas pueden descargar en cualquier silo de almacenamiento. Las básculas son del tipo de tolva fija, totalmente cerradas para evitar la acumulación de polvo, y tanto las compuertas de las tolvas de carga como las de las básculas funcionan mediante aire comprimido.

La distribución a los silos se realiza mediante seis cintas transportadoras de 42 pulgadas equipadas con carros descargadores accionados eléctricamente. Cada cinta de distribución alimenta una de las seis secciones de silos; cada sección es prácticamente independiente de las demás para las operaciones de expedición, trasvase y limpieza secundaria.

Para la limpieza primaria —que consiste en separar la avena y la avena silvestre de ciertas partidas de trigo—, se han instalado dos sistemas de separadores de discos «Carter» modelo «Big 6» en la cuarta planta del silo. Cada instalación consta de seis máquinas y un total de 1.224 discos «Carter», con una capacidad de 500 toneladas por hora. Se trata, con diferencia, de la mayor instalación «Carter» del mundo. Los vagones cargados de grano que requieren este tratamiento pasan por una de estas plantas antes de ser enviados a las tolvas de almacenamiento.

Cada planta cuenta con un elevador de alimentación, así como con cintas transportadoras y elevadores para el manejo del grano limpio y de los residuos de cribado. La hilera de silos situada a lo largo del frente oeste del edificio está reservada para los residuos procedentes de estas plantas.

Croquis del silo, galerías de descarga, muelle, etc.

En el edificio de expedición, ubicado entre el edificio de operaciones y el almacén principal, se encuentran doce elevadores con una capacidad de 500 toneladas por hora cada uno y doce básculas de tolva fijas de 30 toneladas, equipadas con compuertas accionadas por aire comprimido. Dieciocho cintas transportadoras de 36 pulgadas —tres por sección— situadas bajo los silos de almacenamiento principal alimentan estos elevadores y básculas; asimismo, se dispone de un número equivalente de cintas bajo el edificio de operaciones. Estas cintas también pueden abastecer a las seis instalaciones independientes de máquinas de limpieza doble (despuntadoras y descascaradoras de avena) situadas en la planta baja del edificio de operaciones. El grano limpio resultante de estas máquinas se traslada de nuevo a la zona de almacenamiento mediante seis elevadores dobles (con capacidad de 160 toneladas por hora cada uno) y seis cintas transportadoras situadas sobre los silos principales. La descarga en algunos de los silos del edificio de operaciones también puede realizarse mediante tubos telescópicos móviles.

Este mismo equipo se utiliza para las operaciones de trasiego o volteo del grano.

Debajo de las básculas de expedición se encuentran dos grupos de cintas transportadoras de 36 pulgadas —catorce en total—, cada una con una capacidad de 500 toneladas por hora. Seis de estas cintas conectan con las del pórtico situado en el antiguo muelle, extendiéndose hasta dicho muelle y recorriéndolo longitudinalmente. Una de ellas se utiliza para transferir grano al granero existente n.º 1, otra al granero existente n.º 2, y las cuatro restantes abastecen a los dos puestos de carga situados en el lado oeste del antiguo muelle.

Las otras ocho cintas conectan con las del pórtico del nuevo muelle y abastecen a los cuatro puestos de carga situados junto a dicho muelle, asignándose dos cintas a cada puesto.

                                                                                                                         

El grano se descarga en los buques mediante conductos telescópicos giratorios,

 

accionados por cabrestantes eléctricos. En cada par de puestos de atraque del nuevo

 

muelle existe una estación de ensacado que cuenta con una gran tolva —alimentada por

 

cualquiera de las cintas transportadoras aéreas— y cinco básculas automáticas «Reform»

 

para ensacado en red (sacos de 70 kg), provistas de las rampas necesarias para completar

 

la carga con una capa de grano ensacado, cumpliendo así con la normativa de la Junta de

 

Comercio (*Board of  Trade*) y de las compañías aseguradoras.

Como ya se ha mencionado, el grano llega al puerto en sacos; para recoger los sacos vacíos, se han instalado siete cintas transportadoras especiales en la nave de descarga. Desde ellas, las balas de sacos se transfieren automáticamente a una cinta transportadora situada en el sótano, la cual los lleva a la planta baja del edificio principal para su almacenamiento.

Los sistemas de señalización e intercomunicación del silo son muy completos. Incluyen un mecanismo que indica el silo de destino de cada vagón de grano a los operarios encargados de los carros distribuidores mediante una luz roja que se enciende en el silo correspondiente. También existen señales luminosas —automatizadas en la medida de lo posible— entre los operarios de las básculas de recepción y las compuertas de las tolvas, controladas asimismo mediante señales de luces de colores en todo el recorrido. Además, la instalación cuenta con treinta teléfonos y tres sistemas de envío por tubo neumático.

Para facilitar las reparaciones del elevador y otras tareas de mantenimiento, el techo sobre la nave principal de elevadores es desmontable por secciones, lo que deja al descubierto las cabezas de los elevadores de recepción. Una grúa eléctrica situada en el tejado se desplaza sobre raíles a lo largo de dicha nave.

Se ha instalado una planta de captación de polvo muy completa; el polvo procedente de todos los ciclones, así como los residuos de las máquinas «Carter» y de las limpiadoras, se recogen en una instalación centralizada y se transportan mediante aire a presión hasta un gran incinerador exterior con capacidad para 10 toneladas diarias.

El nuevo equipamiento incluye ciento veinte cintas transportadoras, cuya longitud total suma aproximadamente cinco millas (unos 8 km), y cuenta con más de doce millas (unos 19 km) de bandas para transportadores y elevadores.

Toda la instalación funciona con energía eléctrica; la empresa Henry Simon, Ltd. se encargó de todo el equipamiento eléctrico, incluida una subestación completa para transformar la tensión de suministro de 6.600 a 440 voltios. Se han instalado más de doscientos motores eléctricos —en su mayoría del tipo con ventilación por conductos—, con una potencia total superior a los 9.000 caballos de fuerza.

Este contrato es el de mayor envergadura que se ha llevado a cabo con éxito. 

Elevador Central con la ampliación realizada por el Estado Argentino

Las obras de cimentación finalizaron en diciembre de 1930 y el primer buque se cargó en el silo en marzo de 1932.

La planta terminada fue recibida por la Buenos Aires Great Southern Railway Co. el 15 de junio de 1933.


El Gobierno Nacional se hizo cargo del monumental elevador, y de los construídos en 1.908 y 1.909, por acta del 15 de julio de 1.944.

En agosto de 1.944 adquirió los silos y elevadores de Puerto Galván.

El Estado realizó obras de ampliación en el elevador Nº 3 aumentando su capacidad en 60.000 tons. más, por lo que el volumen total pasó a 140.000 tons. 

El 27 de noviembre de 1948 fue bautizado con el nombre de 17 de octubre de 1946.

El elevador del F.C.S. fue el más grande de Sud América, así como también lo fue la playa ferroviaria de Ing. White.

El país marchaba para situarse entre los primeros del mundo.